Visualización Receptiva para Transformar Problemas


Visualización Receptiva para Transformar Problemas

Autor: Dekyi Lee Oldershaw
Traducido por: Alejandra Almada, Tania Mollart, Mariana Orozco Jutorán

Lo que resistes persiste, lo que aceptas empieza a cambiar o a sanarse.

Propósito:

1.       Obtener una nueva perspectiva o comprensión acerca de un problema físico, mental, emocional o espiritual y tus reacciones a ella.

2.       Valerse de los canales visuales, sensoriales y emocionales del cerebro para permitir un nuevo entendimiento de tu problema.

3.       Transformar y encontrar un nuevo sentido a tus problemas molestos o cuestiones preocupantes que estés experimentando en tu vida.

Como funciona:

Mediante la aplicación de nuestra propia sabiduría interior al enfocarnos en un problema específico, podemos afectar a los factores psicológicos subyacentes que contribuyen al problema y nuestras reacciones a este. La imaginería es muy eficaz, ya que puede enviar mensajes sanadores al corazón de la persona en su totalidad, a sus pensamientos negativos, creencias limitadoras de sí mismo/a y suposiciones inconscientes. Seamos conscientes de ello o no, creamos imágenes para ayudarnos en nuestro recorrido diario; creamos imágenes que nos tranquilizan, nos dan esperanza y nos recuerdan nuestra propia autoestima. Las imágenes sanadoras pueden sumergirse debajo de la superficie de la consciencia y reverberar una y otra vez con mensajes sanadores mediante símbolos y metáforas que perduran largo tiempo tras su primera creación.

Puesto que el cuerpo y la mente están tan conectados, cuando cambiamos la imagen o la metáfora en nuestra mente, nuestras emociones y nuestro cuerpo comienzan a responder a la nueva imagen transformada. Nuestra conciencia corporal a menudo no puede distinguir entre una vívida experiencia imaginaria y la experiencia física real. Psicólogos deportivos y entrenadores han empleado el trabajo con imágenes para ayudar a entrenar atletas de alto nivel durante años. La investigación ha demostrado que la imaginería guiada ha sido de gran ayuda para tratar una variedad de cuestiones emocionales y físicas como ansiedad, depresión, dolor crónico y cáncer.

Antes de utilizar este ejercicio, es necesario evaluar si un problema es algo que puedes manejar. Este ejercicio no está destinado a sustituir la ayuda profesional médica o psicológica. Si esto no empieza a transformar tu experiencia de una molestia o dolor físico, busca ayuda profesional médica o psicológica. No tomes el riesgo – utiliza los números de emergencia si es necesario.

Instrucciones

Puedes leer las instrucciones sobre la marcha, o mejor todavía, grabarlos en una cinta o pedirle a alguien que te las lea en voz alta. Después de hacerlo unas cuantas veces, no necesitarás más las instrucciones.

Documentación Opcional: 2 folios de papel y ceras, pasteles o pinturas.

Siéntate cómodamente y relájate enfocándote en tu respiración o sonidos de la naturaleza y respira profundamente en el abdomen. Respira profundamente 5 veces y con cada expiración suelta tu ajetreo y tensión. Permítete estar presente en el momento al hacer este ejercicio. Ahora concéntrate suavemente en respirar con normalidad.

1.       Pregunta internamente e identifica una situación por la que te sientas perturbado o perturbada; puede ser un malestar, dolor o enfermedad física o emocional. Ahora, permite que tu atención se desplace al interior y explora tu cuerpo buscando un punto de tensión, dolor, calor o incomodidad. Simplemente pregunta en qué parte de tu cuerpo se aloja este dolor o molestia. Permite que tu intuición te dirija a la zona más apropiada. Si hay más de un lugar, simplemente pregunta dónde debes enfocarte primero, y confía en tu respuesta intuitiva.

2.       Una vez que estás enfocado/a en esta zona, pídele que se te muestre y permite que se presente en tu mente en forma de símbolo, color, sensaciones, sonidos o palabras.

Haz las siguientes preguntas y permite que te muestre más detalles.

  1. ¿Se ubica la zona de sensación cerca de la superficie o profundamente en el interior?
  2. ¿Qué tamaño tiene? ¿Cuánta área cubre?
  3. ¿Es plana o tri-dimensional? ¿Qué forma tiene?
  4. ¿De qué color es? ¿Luminoso u oscuro? ¿Colores específicos?
  5. ¿Es sólido o transparente, esponjoso o líquido? ¿Cuál es su densidad? Si estuviera hecho de algo, ¿qué sería?
  6. ¿Qué textura tiene? ¿Áspero o suave?
  7. ¿Qué temperatura tiene? ¿Caliente, frio, igual que la zona alrededor?
  8. Si tuviera su propia mente o sentimientos, ¿qué está sintiendo – enojo, tristeza, miedo, etc.?
  9. ¿Qué edad tiene – es joven, viejo, o antiguo?
  10. Probablemente tenía un trabajo que hacer que te ayudaba cuando primero apareció allí. Si es así, ¿Cuál ha sido su función? ¿Cómo te pudo haber beneficiado en el pasado? ¿Lo necesitas todavía en la forma que está tomando en este momento?
  11. Es posible que contenga algo de sabiduría. ¿Qué tiene que decirte?

Tómate el tiempo necesario para dibujar o documentar cualquier imagen y escribe las palabras claves para lo que sientes.

3.       Lleva tu enfoque interno de vuelta a esa sensación en tu cuerpo o esta imagen y comprueba si tu, y esa zona, estáis dispuestos a permitir que cambie o se transforme de modo que beneficie a ambos. Solo necesitas estar un poco dispuesto/a para que esto suceda. Es como una puerta abierta; ya sea que esté abierta de par en par o solo un par de centímetros, sigue estando abierta. Si no lo estás, permite que esto esté bien. Sabe que este no es el momento adecuado, y puede que estés preparado/a más adelante. Sencillamente reconocer y ser consciente de ello iniciará un proceso de cambio. Se amable contigo mismo/a

4.       Pide ayuda de tu Sabiduría Interna o Fuente Espiritual de Sabiduría, Amor y Compasión Omniscientes. Permite que llegue en cualquier forma que sea adecuada. No la limites. Simplemente pide ayuda.

5.       Suelta y observa las respuestas. Permanece receptivo/a. Relájate y empieza a observarlo como un video. Todo lo que necesitas es permitir que la imagen cambie de forma, sensación o color. Observa si algo viene a esta imagen interna etc. No tienes que hacer nada excepto escuchar y estar atento/a al cambio, a las palabras, a cualquier cosa que surja. Puede ser que simplemente empiezas a sentirte diferente. Permanece abierto/a y permite que tome el tiempo necesario, si quiere cambiar. Si en cualquier momento te sientes atorado/a, pide ayuda nuevamente y déjalo ser.

Si cambia, una vez que ha cambiado tanto como quiera, familiarízate con cómo se siente ahora. ¿Tiene algo que decir que pueda beneficiarte ahora o en un futuro?

6.       Cuando estés preparado/a, dibuja o documenta esta nueva imagen y escribe algunas palabras clave para cómo se siente ahora.

7.       Compara el primer dibujo o imagen con el segundo. Nota si hay cambios. ¿Se siente más cómodo el primero o el segundo? ¿Se siente la segunda imagen parcial o completamente curada? Si sientes que hay más para sanar, entonces repite este ejercicio de nuevo en una semana para permitir que el siguiente nivel de curación ocurra.

8.       Paso de perdonarse a si mismo/a  (opcional): Utiliza esto cuando tu segunda imagen o información te indique que no es necesario más cambio. 

  1. Lleva tu atención hacia dentro de nuevo y observa lo que permanece y nota si se siente completo por hoy. Nota si se siente completo y tiene toda la sanación que necesita, o si se siente parcialmente sanado y queda trabajo por hacer, o nota si no lo sabes.
  2. Pide que se te muestre si hay alguna persona, personas o situación que puedan haber sido parte de la condición o que puedan haber influenciado tu problema desde el inicio. ¿Quién o qué sería? Confía en quien o lo que sea que surja en tu mente e imagina a esa persona o situación en frente de ti. Observa lo que esté presente. Puede que incluso sea un símbolo.
  3. Si se siente apropiado, permite que la imagen parcial o completamente curada, o la sensación que permaneció contigo después del cambio, sea replicada de modo que podría ser ofrecida como regalo a esta persona, grupo o situación. De nuevo, sencillamente pide ayuda. Después observa qué sucede. Tu imagen o símbolo puede cambiar o permanecer igual.
  4. Si se siente apropiado, de nuevo pide ayuda para ofrecerlo a esta persona o situación. Puedes ofrecerlo directamente o puedes dejarlo para que ellos lo reciban. Observa si son capaces de recibirlo. Observa lo que sucede. No es necesario que lo reciban, simplemente ofrécelo, eso es lo que importa.
  5. Tómate el tiempo que necesites, y si quieres, puedes documentarlo en un folio de papel.
  6. Contacta con tu interior para ver cómo te sientes ahora.

Integración y Seguimiento

Permítete hasta dos semanas para que esto se integre. Cuando almacenas estas cosas en tu cuerpo y luego las cambias, induce a una sanación natural. Es como eliminar un archivo de tu disco duro o continuo mental y luego remplazarlo con otro.  Ha sido hecho en un nivel mental/espiritual, y después se trasladará al nivel emocional y luego al nivel físico.

Confía en que tu mente ha realizado su trabajo y concédete el permiso para soltar o desintoxicar de la forma que sea natural para ti. La desintoxicación puede ocurrir en varios niveles. Puede que te sientas con altibajos, ligero, después triste, puede que incluso te condolezcas. Esto es porque, a pesar de que la antigua situación era incomoda, te es más familiar que esta nueva. Puede que las toxinas y los químicos almacenados en tu cuerpo necesiten ser expulsados físicamente. Esto podría ser en forma de lágrimas, con descargas de sinusitis, sudor o eliminación a través de la orina o incluso diarrea. Beber mucha agua tibia ayudará a que sea un proceso elegante. No te preocupes, ¡esto es algo bueno! Solo déjalo salir. Permite que suceda.

Decide si puedes literalmente traer llevar este nuevo símbolo a tu vida cotidiana durante un par de semanas para recordarte inconscientemente y para remplazar la brecha que la partida del viejo símbolo ha dejado. Puedes utilizar este nuevo símbolo para inducir e integrar una nueva respuesta o bienestar. Puedes hacerlo poniendo la imagen en la pared, u obteniendo el símbolo de alguna manera. Es una buena idea tirar, o archivar la primera imagen que dibujaste o sobre la que escribiste.

Puedes llevar a cabo esta técnica cada semana, especialmente si sientes que la imagen final no es una imagen de completa sanación y necesitas de más pasos para sentirte completamente íntegro/a o bien. Puedes hacerlo “formalmente”, como lo acabas de hacer, o “informalmente” cuando quiera que te enfrentes a una reacción adversa en la vida cotidiana. Con la práctica, puede llevar el mismo tiempo transformar esto que ir al baño o hacer una pausa café en el trabajo.

Opcional:Comparte tu experiencia únicamente con alguien que te pueda apoyar, de lo contrario su poder se puede dispersar.

Resultados

Podrás experimentarlos de muchas formas. Todas son válidas y no hay manera errónea de hacer esto. Confía en tu experiencia. He aquí algunas de las posibilidades:
 

  1. En cualquier momento durante el proceso la primera imagen o sensación cambia y se convierte en más positiva, o una imagen o sensación de sanación.
  2. La primera imagen cambia, y la segunda (nueva) imagen es menos confortable, quizás es más fuerte o dolorosa que la imagen original. Esto significa que has tenido acceso a algo quizás más cercano a la causa del problema, a algo más honesto. Por ejemplo, la segunda imagen puede ser muy agresiva o iracunda, cuando la primera era de una ligera frustración. Simplemente repite el ejercicio con la segunda imagen y sensación como el punto de partida, y probablemente experimentarás un movimiento de cambio mayor.
  3. Hay una resistencia a dejar que la primera imagen cambie. Esto es muy común. En vez de sentirte frustrado/a o pensar que este ejercicio no está funcionando, cambia el foco a la resistencia y donde parece estar ubicada esta sensación en tu cuerpo. Transforma esta área primero, y después revisa el área inicial. Puede ser que ya haya cambiado o puedes centrarte en esta área la próxima vez.
  4. En lugar de una imagen o sensación que cambia a otra, puede ser que te encuentres en una nueva situación, o que lo experimentes como en un viaje desde lo primero hacia lo segundo, como si estuvieras viendo un video. Lo importante es confiar en lo que sea que experimentes.
  5. Puedes, también, usar este ejercicio para enfocarte en una situación o cualidad de gran fortaleza o positiva, y reforzarla. Esto es grandioso, y refuerza las áreas sanas que tienes en tu cuerpo o los atributos positivos y de confianza.

Es necesario evaluar si un problema es algo que puedes manejar. Este ejercicio no está destinado a sustituir la ayuda profesional médica o psicológica. Si esto no empieza a transformar tu experiencia de una molestia o dolor físico, busca ayuda profesional médica o psicológica. No tomes el riesgo – utiliza los números de emergencia si es necesario.

Estamos muy interesados en los resultados de tu uso de este ejercicio y tus historias de transformación. Por favor envíanos un correo a: transformative.mindfulness@gmail.com.


© 2012 Dekyi-Lee Oldershaw • www.TransformativeMindfulness.com
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